Las características del niño de 5 años son:
- Adquiere una madurez importante en las funciones básicas y en la seguridad personal.
- Avanza en la vivencia y representación de su propio cuerpo.
- Hay un gran progreso evolutivo en la percepción: diferencia, identifica y asocia muchas más informaciones del mundo exterior recibidas a través de los distintos sentidos.
- Aumenta su capacidad para centrar la atención y memorizar lo que aprende.
- Progresa en el razonamiento, encontrando diversas relaciones entre objetos y fenómenos, así como entre lo que experimenta ahora y lo que ha experimentado anteriormente.
- La maduración perceptiva le ayuda a empezar a estructurar el espacio y el tiempo.
- Regula y precisa más la motricidad fina. Se va concretando la lateralidad y el proceso de interiorización de su propia derecha e izquierda.
- Su comunicación verbal progresa notablemente: comprende cualquier mensaje oral con una estructura y vocabulario sencillos. Puede expresarse con riqueza y precisión léxica, utilizando formas y estructuras cada vez más elaboradas y con una correcta organización de ideas o hechos.
- La relación con otros niños se intensifica: su juego se vuelve más organizado, necesita compañeros y va aprendiendo a interesarse por los deseos de los demás. Esto contribuye a su autoafirmación.
- Muestra un gran interés por la realidad objetiva. Este interés, junto con sus avances en el razonamiento y en los hábitos de trabajo, hace que sea un buen momento para introducir una mayor sistematización en los diferentes aprendizajes y en las técnicas instrumentales básicas.