Nuestra escuela tiene piscina, empezamos a los tres años. Nuestras profesoras de natación nos ayudan a aprender a movernos dentro del agua. A veces nos da un poco de miedo, pero con la constancia y las actividades divertidas que nos ofrecen, empezamos a perder el miedo y a ganar seguridad en el agua.
Con churros, manguitos, pelotas y muchas cosas más vamos adquiriendo nuevas técnicas para nadar. Fortalecemos las piernas, los pies, los brazos… nos enseñan diferentes formas de respirar, también cuando estamos dentro del agua. Al final de la clase siempre hacemos juegos de agua con nuestros compañeros. Lo que más nos gusta son las entradas y salidas pasando por las duchas mágicas.
Cuando pasamos por las duchas cae agua y deja de caer cuando salimos. Cada año reforzamos y aprendemos cosas nuevas y nos preparamos para las vacaciones de verano, ¡y también para cuando hacemos las colonias! Nos gusta mucho enseñar todo lo que hemos aprendido a los padres, por eso ofrecemos hacia el mes de abril clases abiertas donde ven todo lo que hacemos en una clase. Nos encanta ver la cara de ilusión que ponen cuando ven nuestros avances.
Después todo son besos y abrazos: «¡No sabía que podías tirarte del trampolín!» «¡Haces muchas piscinas!»